El estudio de los derechos de los animales se afianza en Barcelona


En muchas noticias sobre animales que viven en granjas, casas o circos falta un punto de vista fundamental: el de los animales. ¿Qué sienten? ¿Qué harían si pudieran elegir? Incorporar esta perspectiva en la información es una de las recomendaciones publicadas el 1 de julio por el Centro de Ética Animal (CAE) de la Universitat Pompeu Fabra. Este 'think tank' echó a andar el pasado diciembre, poco después de que la Universitat Autònoma de Barcelonacreara de forma independiente otra institución dedicada a los animales, el Centro Internacional de Ley y Política Animal (ICALP).




Esta eclosión de institutos sobre derechos de los animales no es casualidad, según sus promotoras. “Refleja la sensibilidad creciente en todo el mundo”, afirma Núria Almiron, periodista y codirectora del CAE, integrado por siete expertos internacionales. “Catalunya tiene una trayectoria probada de respeto de los animales: aquí se hizo hizo la primera ley autonómica de protección, se prohibió el sacrificio en refugio, las corridas, casi todos los colegios de abogados tienen una comisión de derecho animal, y el código civil catalán explicita que los animales no son cosas”, añade Teresa Giménez Candela, jurista y directora del ICALP, formado por 26 expertos.
ADAPTACIÓN LEGAL

“Lo prioritario es acomodar la ley española a la que ya se ha promulgado en otros países, que reconoce los animales como seres sintientes”, afirma Candela. Esa definición reconocería a los animales su capacidad de sentir el dolor, lo que los ampararía ante espectáculos cruentos o cría inhumana, un concepto sintetizado en la expresión “bienestar animal”. A nivel europeo, la normativa atribuye este estatus de diversas formas a los animales de espectáculo, transporte, producción (comida, ropa, etc.) e investigación. Los de compañía lo tienen por vía de las leyes contra el maltrato. “Quedan descolgados los équidos, cuyo estatus varia mucho según el estado miembro”, explica la investigadora.




Otro frente para la investigadora es el paso masivo de los animales del ámbito rural al urbano. Los estudios de Candela han inspirado las políticas de Barcelona y Madrid sobre el ingreso de animales en el metro. “Los hoteles y locales 'pet-friendly' hacen la vida más fácil a quienes somos responsables de los animales: en España hay una tasa altísima de abandono”, explica Candela.
BIENESTAR ANIMAL

Núria Almirón considera que en el debate sobre derechos de los animales “hay un sobredimensionamiento de las cuestiones vinculadas con el entretenimiento, como tauromaquia o 'correbous', y con los animales de compañía”. La codirectora del CAE observa que hay muchos más animales, y en peores condiciones, dedicados a alimentar, vestir o investigar. Almirón es escéptica sobre el concepto de bienestar animal. “Europa es pionera en su reglamentación, pero esa idea de bienestar, como tener una jaula un poco más grande, sería inadmisible si se aplicara a humanos”, explica.




La investigadora no reclama derechos idénticos para animales humanos y el resto. “Hay una diferencia entre derechos morales y legales: no pedimos que los animales voten, pero está claro que tienen mucho en común con nosotros: por ejemplo, no quieren padecer y quieren ser felices”, afirma.
SENSIBILIDAD EN EVOLUCIÓN

Candela y Almirón coinciden en que la sensibilidad está evolucionando rápidamente. “Los estudiantes de este año en nuestros cursos hacen propuestas que los del año pasado ni se planteaban”, dice Almirón. “Yo hice mi tesis doctoral sobre los esclavos, que recibían el mismo trato que ahora reciben los animales. Debo ser una optimista irreflexiva, pero creo que las cosas van a mejorar también con los animales”, concluye Candela.




Márgenes para reducir el sufrimiento animal

La estrategia de las tres R (reemplazo, reducción, refinamiento), que Europa impone en la experimentación animal, se podría extender más. Almirón estima que entre el 80 y el 90% de los experimentos con animales son superfluos, por repetir estudios anteriores con pequeños cambios. “La industria tabacalera aún experimenta sus nuevos productos con animales: ¿Aún cabe duda que el tabaco mata?”, observa. “Reducir el consumo de carne tiene un impacto en el cambio climático. Según laOMS, un menor consumo de carne procesada reduce el riesgo de cáncer. Marcas como Armani y Tommy Hilfigher han dicho que las pieles artificiales ya son tan buenas que no necesitan matar animales”, argumenta Candela.




Fuente: http://www.elperiodico.com/
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