“Vienen por nosotros porque no pueden cerrar Las Ventas”


"La alcaldesa de Madrid no puede jugar con la afición y la ilusión de un niño”. Daniel Pérez tiene 13 años y su ilusión es ser torero. Como El Juli, su “espejo”. Dice que se aficionó a los toros de pequeño, viéndolos por la televisión. Habla como un adulto. Espigado y con planta de matador, añade: “Es una tradición que hay que respetar. ¿El toro, si no es para esto, para qué sirve?”.

Daniel se hace esa pregunta en la puerta de la escuela de tauromaquia Marcial Lalanda de Madrid. El miércoles, el Ayuntamiento presidido por Manuela Carmena anunció que iba a eliminar en el presupuesto de 2016 la subvención municipal para este centro.

Daniel recorre cada día 55 kilómetros para entrenarse. Vive en Méntrida (Toledo). Estudia 3º de ESO y compatibiliza ambas actividades. Aún no ha cortado ninguna oreja. Pero de hacerlo tendrá que ser auspiciado por una entidad privada.

El Consistorio tiene previsto cerrar la escuela en junio de 2016. No va a seguir financiándola. Así que Daniel tendrá que buscarse otro sitio donde aprender a “hacerse un toro”, como lo llama. Aunque dentro del centro los alumnos no practican con animales de verdad, lo hacen con un carretón con pitones. Y de vez en cuando salen al campo a practicar con becerros. O vacas, en el caso de este alumno.

También aprenden otras materias, como la lidia, autosuficiencia —les enseñan, por ejemplo, a coserse ellos mismos el capote— y, sobre todo, valores.

“Porque esto es sobre todo una escuela de vida”, tercia el extorero José Luis Bote, codirector y uno de los cuatro profesores que ejercen en el centro. Este antiguo matador considera que lo que ha hecho el Consistorio de Madrid es un ataque a la tauromaquia: “Han ido a por nosotros porque no pueden cerrar Las Ventas. Pero la escuela va a seguir; no sé cómo. Pero va a seguir”.

En 2014, se matricularon 74 alumnos en este centro. Pero el nivel de exigencia —de lunes a lunes— ha hecho que la cifra descienda hasta los 38. Se pagan 20 euros al mes. Aunque es difícil triunfar, reconoce Bote. “De aquí han salido 125 toreros profesionales. Algunos de renombre, como Joselito o El Juli. Pero también te digo que de 100 sale uno que realmente destaque”.

Los ojeadores suelen dejarse caer por aquí. Y también apoderados como José Luis Seseña, de 52 años, y exalumno: “Esta escuela ha hecho mucho por los chavales. Por sacarles de las capeas, las fatigas y golferías”.

El Consistorio ya no abonará el seguro de responsabilidad civil
La escuela Marcial Lalanda está situada en la finca de la Venta del Batán, en la Casa de Campo de Madrid. Los terrenos son propiedad del Ayuntamiento, que los gestiona a través de la empresa municipal Madrid Destino. Hasta febrero, era un patronato -formado por el Consistorio y la Comunidad- quien se hacía cargo de ella.

En la última partida, el Gobierno local aportó 61.200 euros; la Comunidad, 39.780, y Taurodelta, la empresa que gestiona Las Ventas, otros 30.000, además de material, siete novilladas sin picadores, 20 añojos machos y 50 vacas para tentaderos [actividades fuera de la escuela, donde los alumnos practican con becerros].

La responsabilidad civil de estas prácticas dependía del Consistorio. Pero fuentes municipales aseguran que dejarán de sufragar "lo que pase de puertas para fuera". El pasado lunes, precisamente, uno de los alumnos de la escuela, Ángel Téllez, de 17 años, sufrió una cornada en el muslo derecho. Este novillero, una de las promesas según sus profesores, participaba en un festival taurino en Burgohondo (Ávila).

Fuente: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/09/24/madrid/1443121665_897402.html
Comparte en Google Plus